Por eso… (N° 88)

Cuando ya no esté, dejaré de estar,
dejaré de ser, no me podrán ver.
Dejaré de aunar, de hacer soñar,
de estimular y de confrontar.
 
Quedará el recuerdo un tanto vacío,
de abrazos a aquellos que no le entregué,
quedaran los besos que hube mordido
y  no entregado por estupidez.
 
Brotará la angustia en los que he dejado
y un insondable  silencio, se hará.
Nacerá de pronto sin querer un llanto,
de algún recuerdo que palpable, está.
 
No habrá desayunos, ni flores regadas,
no hallará mi almohada abrazos sin fin 
y toda mi ropa llevará colgada,
el cuerpo de alguien, que pasó a pedir. 
 
No habrá intimidad a la hora de la siesta,
de  cinco minutos, que eran,  para mí.
Ni habrá verdad en horas inciertas,
que calmen tus lágrimas, e impidan sufrir.
 
Por eso es que siempre me entrego todo,
con los desaciertos, propios, del trajín.
Por eso es que busco desandar los pasos,
de aquellos fracasos en que hice sufrir.

          12/12/2015
http://www.sercan455.wordpress.com

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