Silencios que dañan. (N° 164)

Apagas la luz… como cada noche,
te recuestas lejos… escapándote
y el gélido río entre nuestros cuerpos,
lava las nostalgias, de algo que no fue.
Apagas la luz… entornas tu cuerpo,
muy lejos del mío, a más no poder,
tu piel no percibe el sutil llamado,
que está agonizando dentro de mí ser.
Apaga la luz, sobran… las palabras,
escucha el silencio que hay entre los dos,
escucha sus ecos, que van y que vienen,
recorriendo toda nuestra habitación.
Se pueden palpar todos sus matices,
hasta respirar su voraz sopor,
también percibir el profundo abismo,
que hemos engendrado y asfixia hoy.
Apaga la luz, como de costumbre
y si oyes algo, házmelo saber…
Porque estamos sordos de perpetuos egos,
que alimentamos por miedo a ceder.
Apaga la luz que por la mañana,
vendrá la rutina, sonriendo, otra vez…
Nos hallará mudos, sórdidos por dentro,
aún más distanciados, ya, sin interés.
02/09/2016
http://www.sercan455.wordpress.com

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