Pechos de miel. (N° 165)

Pechos de miel… que me alimentaron,
mi hambre saciaron con dedicación,
proveyeron fieles cálido alimento,
que nutrió por dentro, vida, con pasión.
Pechos de miel… que me hicieron fuerte,
en las madrugadas, ellos, ella y yo…
Cuando una sonrisa se me dibujaba,
mi madre acoplaba otras con amor.
Motivaron sueños, caricias, proyectos,
de alguien que ,tan solo, buscó lo mejor.
Amotinaron miedos, lágrimas, desvelos,
hasta incertidumbre, en su corazón.
Pechos de miel… que intrépidos buscaron,
saciarme la hambruna, de la primera vez,
se entregaron nobles, sublimes, certeros,
tan llenos de vida por fortalecer.
Pechos de miel… hoy, a la distancia,
me traen nostalgias, de dedicación,
de una entrega plena que, opacando penas,
sumía a mis llantos en grata succión.
Pechos de miel… ¡como la más pura!,
llevan en su origen una gran misión,
de experiencia viva: que todo en la vida,
nunca se te olvida, cuando es con amor.
Pechos de miel… hoy, ¡se los condena!,
a enclaustrar su entrega por mediocridad,
por la triste pena , que obtusos reniegan,
de este noble acto…. Como ¡obscenidad!
04/0/2016
http://www.sercan455.wordpress.com
Cuando veo a las personas condenar el acto de que una madre, alimente a su hijo en un lugar publicó porque lo considera obsceno, lo primero que me viene a la mente es: cuánta mediocridad, carga en su mente esa persona, como si el no saciase su apetito en lugares públicos.

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