¡Vida marchita! (N° 298)

Fui joven una vez… aunque hoy ya no lo sea…
vestía mil primaveras, en mi rostro y en la piel,
me sonreía el amor… derrochando iba mis días,
en esa eterna agonía entre la amistad y el placer.
Fluyendo iban por mis venas… la ambición, el dinero,
eran días sin derroteros y de eterna juventud,
brindaba a la salud, de poder vivir la vida,
sin límites, sin medidas, sin valores, ni virtud.
Pero pasaron los años y todo lo que brillaba,
lentamente fue perdiendo, su tersidad, su esplendor,
su juventud, fortaleza, agilidad y destreza,
fue ganando la pereza y todo… se derrumbó.
Hoy un cuerpo maltratado, va hurgando en el pasado,
buscando la lozanía que un día caracterizó,
pero solo halla las ruinas… de una vida malgastada,
que nunca entregó nada y hasta el amor ¡marchitó!.
08/04/2018
http://www.sercan455.wordpress.com
Cuando se es joven, normalmente no se piensa en el mañana, se vive el presente, se disfruta el presente, no hay proyectos ni a mediano, ni a largo plazo. Cuanta juventud transita hoy por el mundo, con valores equivocados o cambiados, sin asumir compromisos, sin límites, cuantos se pierden… en el alcohol, las drogas, enfermedades sexuales. Cuantos van por la vida como barco sin timón.

2 comentarios en “¡Vida marchita! (N° 298)”

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