Heridas de vida. (N° 305)

Hay heridas que el tiempo… no logra cerrarlas
y que al recordarlas, lágrimas sembrás,
enjugan pañuelos como cruel consuelo,
de aquello que daña porque aún vivo ¡está!.
Heridas de vida, que el tiempo no olvida,
la mente las calla… ¡para transitar!
pudiendo una chispa, o un leve destello,
prender ese fuego ¡que vuelve a dañar!
Heridas que el cuerpo… busca desterrarlas,
encerrar no puede, menos ¡sepultar!
y ellas sutilmente derriban fronteras,
aflorando penas, que presentes están.
Porque no claudican, aun… con los años,
se vuelven más duras de desarraigar,
tienen sus raíces en la entraña misma,
donde solo amor, habrás de encontrar.
Y el desconsuelo va invadiendo el alma,
la añoranza vuelve, su velo, a ostentar,
el pecho se cierra, la congoja abruma,
las lágrimas buscan, la angustia ¡aplacar!.
Heridas de amores, de seres queridos,
que ya han partido… que no volverán,
que se han llevado junto con su vida,
¡parte de tu vida! que hoy falta… ¡cerrar!.
02/05/2018
http://www.sercan455.wordpress.com
Cuando los recuerdos de las personas que ya no están junto a nosotros afloran sin que uno quiera, por una foto, una carta, un comentario, se torna difícil contener la angustia y las lágrimas, el duelo sigue aún latente por más que no lo veamos, las heridas siguen abiertas por un corazón que no logra cicatrizar el dolor causado.

2 comentarios en “Heridas de vida. (N° 305)”

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