Un desliz… (N°366)

No me digas que lo nuestro va a quedar en el olvido,
por un desliz, no querido, que al cadalso ¡condenó!…
que pudo más el orgullo, que los años compartidos,
destrozar a nuestro nido, tan sólo ¡por un error!.
En verdad… ¡me equivoqué! otra vez una reyerta,
abrió las antiguas puertas, del amor entre tú y yo,
surgiendo la hipocresía, de ingravidez revestida,
aquella que el pecho anida, pero nunca… ¡se enteró!
Y pasamos tan fugaz, del amor… a eterno odio,
nos superó el agobio y ¡también la iniquidad!,
más allá de lo vivido, fue tanto lo compartido,
que un desliz no querido… ¡no lo puede sepultar!.
                                                                 08/11/2018
http://www.sercan455.wordpress.com
Cuando un desliz… borra de un plumazo años de convivencia… y ojo, estoy hablando de una relación sana, donde se llega al desliz por miles de causas justificables, injustificables, o vulnerables, depende a quién le toque padecerla.
En lo personal, no sé si perdonaría un desliz… creó que no, pero soy consciente, que en una relación sana como dije anteriormente, cuando se llega a una situación así… los dos son culpables, en mayor o menor medida. Y tampoco, creo que la solución sea buscar al culpable, considero que la solución es sentarse y preguntarse…
¿Qué nos pasó? ¿Dónde fallamos? ¿Cómo remediamos esto sin herirnos? ¿Nos amamos?
Soy de los que piensa más vale malo conocido que… muy excepcional por conocer

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8 comentarios en “Un desliz… (N°366)”

  1. Hay perdón pero no permanencia. Esto en el caso de ser la damnificada por infidelidad. Si soy la infiel será por algo, por dejadez, rutina, por falta de respeto en todas las variables. También pienso que cuando amas a un segundo algo no funciona, entonces quédate con él, pues si al primero lo amaras no cabría un segundo. No estoy hablando de sexo, eso es muy primario y no somos animales. Voy más allá. Un placer participar en tu blog. Saludos.

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  2. A si es, estamos tan acostumbrados a buscar un culpable, que no nos damos cuenta de lo que hemos dejado de hacer. El caer en la rutina, el dejar de hacer, el no notar detalles, nos hace culpable a los dos, no se perdona un desliz, o tal vez si, pero independientemente del echo, hay toda una historia detrás, nadie nos obliga a nada, aunque algunos digan que no, todo lo hacemos a conciencia. Muy buen texto, nos estamos leyendo. Un fuerte abrazo!!!!

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