¿Quién?…. (N° 391)

Mujer… ¿quién secuestra hoy tus suspiros?
¿quién se roba de mi lecho? ¡tus latidos con pasión!
¿quién sin gracias, ni permisos me suscita está agonía
que a mi cuerpo lo castiga, no pudiendo soñar hoy?
Mujer… ¿quién comparte fiel tu tiempo?
llevándose tus momentos ¡tus sonrisas! corazón,
no dejándome la excusa pretenciosa e inconclusa,
de pensar que te he entregado ¡de mí vida! lo mejor.
Porque no aprecié tus actos, ni respeté tus valores
y te cambié por amores, ¡tan solo! por diversión.
No reparando en tus ruegos, tus súplicas, tus deseos,
fui en constante derrotero, por amigos y diversión.
Mujer… ¡cómo voy a reprocharte el haberme despojado!
¡yo antes te he traicionado! pues me creía un Don Juan
y por libar de otras bocas, hoy padezco la derrota,
no solo perdí tu boca  ¡me perdí también de amar!.
                                                                        25/02/2019
http://www.sercan455.wordpress.com
La falta de respeto en la pareja, conlleva a la desconfianza, al desamor, a la falta de interés en el otro. Cuando no se valora lo que se tiene… se termina por perderlo y en muchas ocasiones, cuando esto sucede, los que no lo valoraron terminan dándose cuenta de lo perdido… pero ya es tarde.
                       ¿Valoras a tu pareja y le haces saber lo importante que es para ti?

15 comentarios en “¿Quién?…. (N° 391)”

  1. Es muy importante el respeto mutuo. Valorar y cuidar a quien nos ama sin duda. Tu poema hace posible visualizar en lo que termina todo cuando se pasan por alto esos valores.

    Preciosa forma de exhortar. Muy excelentemente llevada.
    Felicidades!!!
    Un abrazo

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    1. Sí… si bien está situación puede darse de cualquiera de las dos partes, en nuestro país existe aun una infundada cultura (falso) machista. Por eso la escribí desde el punto de vista del hombre… pero en todos os casos el respeto debe ser mutuo.

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  2. Será que hay amores que cumplen esa misión: la de transformarnos en el dolor de su ausencia, en la certeza de haberles perdido.

    Y un rincón nuestro queda entonces detenido y aferrado y lo que duele es el tirón del tiempo que nos sigue llevando lejos.

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    1. Pareciese que sí Hernán. Es cómo que los humanos sólo aprendemos a valorar las cosas, las personas, los afectos, cuando los hemos perdido. Recién ahí despertamos y nos damos cuenta del error cometido, pero lamentablemente es tarde. Gracias por el aporte Abrazos,

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      1. En el prólogo de su «Genealogía de la Moral» Nietzche nos dice:

        «…Antes bien, así como un hombre divinamente distraído y absorto a quien el reloj acaba de atronarle fuertemente los oídos con sus doce campanadas del mediodía, se desvela de golpe y se pregunta «¿qué es lo que en realidad ha sonado ahí?», así también nosotros nos frotamos a veces las orejas después de ocurridas las cosas y preguntamos, sorprendidos del todo, perplejos del todo, «¿qué es lo que en realidad hemos vivido ahí?», más aún, «¿quiénes somos nosotros en realidad?» y nos ponemos a contar con retraso, como hemos dicho, las doce vibrantes campanadas de nuestra vivencia, de nuestra vida, de nuestro ser -¡ay!, y nos equivocamos en la cuenta… »

        Siempre vivimos con la mente puesta en otras cosas, atravesados por nuestros propios fantasmas, nuestros anteojos… y muchas veces lo que resultaba molesto era una bendición

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