Tu ausente presencia. (N° 415)

La casa hoy está vacía… pero llena de nostalgias,
tu presencia vaga libre, según ¡mí imaginación!,
te veo por todas partes y aunque ya no estás presente,
guarda recuerdos mi mente de tu afable donación.
De tu risas, de tus cantos, de tus palabras amables,
de tu mirada entrañable, en busca de algún pichón,
de tus caricias certeras, cada vez que alguno llega,
y ese abrazo incontenible, que rebasa el corazón.
Y luego en una canción, nos reunías junto al piano,
se deslizaban tus manos, con cariño, con pasión,
cargabas el bello don, de agitar los corazones,
unidos a tus canciones, vibrábamos con tesón.
¡Las tres parras del abuelo!… las que plantó con cariño,
llevan consigo el designio de cada hija mujer,
se erigen desde el ayer y acompañaron las horas,
de la familia, que toda, disfrutó el pertenecer.
La mesa amplia y generosa, en la imponente cocina,
me retrotrae al aroma de dulces cociéndose,
y a comidas que a la vez, vivas guardan tradiciones,
degustábamos sus dones, en sobremesas de ayer.
Cuando veo el comedor, con su enorme ventanal,
sillones que ya no están, pero abrigo aun sus recuerdos,
de un té, que entre tertulias, hacia florecer los sueños,
sí hasta el sol, que se moría, disfrutaba del reencuentro.
Y en tus brazos cuál pequeña, recostada en tu regazo,
con un “ muñequita mía”…. transportabas me al ayer,
entonado suavemente, casi, casi, susurrando,
devolvías a mi cuerpo, las nostalgias que añoré.
Fue tu casa el aeropuerto, para todos tus pichones,
que volando por la vida sabían dónde regresar,
siempre había pista libre y un hangar desocupado,
aún los vuelos retrasados encontraban su lugar.
Pero hoy está vacía, ¡falta tu presencia mami!
¡si la vieses!… desolada, como con resignación,
pues perdió tu tenaz don, el de arropar la familia,
que unida a Dios le pedía, ¡derrame su bendición!
                                                          31/05/2019
http://www.sercan455.wordpress.com
Cuando la casa que cobijó nuestra infancia y la de las generaciones que nos antecedieron, pierde la presencia de los que allí habitaban, (en este caso nuestros progenitores) poco a poco se va deteriorando, ¡le falta el alma!
A pedido de una “gran amiga”, que me entregó una serie datos, vivencias, sentimientos y me pidió que expresara su sentir, sobre su casa paterna y la congoja que revivió al ir a recorrerla.
                   ¿Qué recuerdo tienes del hogar donde pasaste tu infancia?

6 comentarios en “Tu ausente presencia. (N° 415)”

  1. Muy hermoso realmente. Son imágenes que llegan del tiempo que pasó el que vimos y el que no. Se queda todo entre esas paredes de esa casa que un día fue nuestro hogar y nuestra familia. Y simplemente se quedaron en el recuerdo solamente.
    Felicidades amigo.
    Lograste darle sentimiento a las palabras de tu amiga.
    Y has hecho un excelente trabajo.
    Un saludo.
    Y abrazo mi amigo.

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