Desesperanzados. (N° 452)

Porque sufrí tanto, ¡pero más! eh amado
recibiendo ofensas que no se han borrado,
hasta las caricias, que me habías donado,
ahora están ausentes, en mi cielo armado.
Pendían una a una, sutil, del tejado,
recibían el sol, de amor sosegado,
porque cada día que juntos pasábamos,
Dios nos regalaba habernos amado.
Y si hoy no vemos la luz del camino
y acecha la niebla a nuestro destino,
dejamos de ser, amantes y amigos,
para transformarnos casi en enemigos.
Es que transitamos ciegos las auroras
e inundó el mutismo nuestros días y horas,
trajo al ostracismo como fiel aliado
sucumbiendo todo lo que había sembrado.
Cuenta, hoy la rutina, nuestra triste historia
guarda en su cofre nuestros días de gloria,
bajo siete llaves los lleva aprehendidos,
¡tú no los reclamas! ¿no habrá más sentido?
                                                        26/11/2019
http://www.sercan455.wordpress.com
Cuando la indiferencia, la impaciencia, el mutismo, invade la pareja, la intolerancia, los egos, el desamor, poco a poco van ocupando su espacio. Si no se toma una actitud de cambio por ambas partes, quedan condenados al fracaso, es muy difícil encontrar el camino y regresar cuando se han cerrado varias puertas.
¿Dialogas lo suficiente con tu pareja como para no caer en la rutina del desaliento?

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