¡Alma mía! (N° 473)

Di en verdad alma mía
¿quién tus suspiros cautiva?
¿qué los hace claudicar?
¿quién buscando el bien o el mal
llega a conmoverte tanto?
que te desgarras en llantos,
que nunca nadie sabrá.
Dí por favor alma mía,
no encierres más tu agonía,
no sucumbas todavía,
que hay mucho por disfrutar
y un soplo o un vendaval
sólo ha de ser un escollo,
donde has de dejar tu embrollo,
para humilde continuar.
No permitas que el dolor,
arraigue en ti cicatrices,
guarda solo horas felices
que te ayuden a volar,
devolviendo bien por mal,
aunque no se lo merezcan,
dejando al amor que crezca,
has de hallar al fin la paz.
No lo acalles por rencor,
por tirria, o impotencia,
no te expongas a vergüenzas,
que después te han de inmolar,
sólo el mal sabe llevar,
en su entraña la apatía,
no te irrites alma nía,
si lo que buscas es paz.
                                          29/03/2020
http://www.sercan455.wordpress.com
No dejemos que los malos sentimientos se encallen en nuestra alma. La bronca, el rencor, la sed de venganza, nunca conducen a algo bueno. Debemos trabajar permanentemente el sentimiento del perdón por más que nos cueste, si buscamos o deseamos alcanzar la paz interior.
                                             ¿Tratas de cuidar tu paz interior?

2 comentarios en “¡Alma mía! (N° 473)”

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