Mi nombre. (N° 512)

Se coló por la ventana de mis padres,

o mejor dicho por el buzón.

Llegó como vagón de cola después de nueve meses,

 no fue de los pensados con antelación,

ni de los gastados en tertulias de familia,

o con amistades.

No haber sido el primogénito,

¡sin dudas! marcó la diferencia.

Tampoco fue un nombre pensado,

degustado, anclado en sueños y promesas de amor.

¡Pero si fue!

La carta del mejor amigo de mi padre, el día que nací,

fue el tributo a la amistad, más allá de las distancias.

Aunque no debo negar que de niño,

mi segundo nombre me sabia a sopa (caldo)

y Sergio, era sinónimo de travieso e inquieto,

como tener una marca registrada.

Nunca renegué de él,

ni pensé, “me gustaría llamarme de otra forma”.

Comprendí a temprana edad que un gran número,

(no es precisamente mi caso)

vienen como un cardumen,

por moda, telenovelas, un  ídolo deportivo,

un familiar querido o herencia de los progenitores.

Conocí a varios tocayos,

amigos, sobrinos, para mi sorpresa con similitudes.

Pero para mi familia siempre fui, “El petiso” “El chichi”

“el tercero de siete.”  

“Sergio Osvaldo“

                                      07/09/2020

www.sercan455.wordpress.com

Tarea: taller literario

9 comentarios en “Mi nombre. (N° 512)”

      1. Uhauuuuu que preciosa descripción. me alegro que tengan un hermoso día, para ir paleando un poco toda esta locura de la pandemia. Por aquí amenazando llover. Aquí finalizando el invierno. Abrazos

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