Esos ojos. (N° 514)

Solo tus ojos, el volver a verlos,

opacaría los recuerdos,

de  lo que intento decir,

tantos abrazos sesgados,

mil asados diferidos,

vinos que eran compartidos

y han dejado de existir.

Y lo que ayer detestaba

es hoy palabra sagrada,

que estuvo agazapada

para un día seducir,

y más de una vez me encuentro

desempolvando momentos,

a refranes que en el tiempo

preservaron su existir.

Encontrándole el sentido

al consejo transmitido,

pues no todo se ha perdido

aunque  ya no estás aquí

y bregando paso a paso

voy sembrando tu remanso,

en aquellos que el señor

me entregó para vivir. 

¿Si volviese a ver tus ojos?…

el cosmos se atenuaría,

brillo en ellos había,

aún chispas arden en mí,

mil suspiros arrancaban,

el cielo se avergonzaba

y las nubes extasiadas

corrían detrás de ti.

Pero ya no estás aquí,

se te extraña, se te añora,

te hallas presente en las horas

que compartimos sin ti

y a pesar que te fuiste,

entre nosotros subsistes,

fuiste padre, consejero,

fuiste todo para mí.

Y en viejas fotos ¡te busco!

como un niño que ha perdido

su juguete  preferido

y no se puede dormir

y no hallando más repuestas,

sólo tengo a ciencia cierta

esa palabra de vida

que Dios me entregó al partir.

                                             26/09/2020

www.sercan455.wordpress.com

En la casa de mí padre hay lugar para todo aquel que me siga. Allí nos volveremos a encontrar querido padre.

4 comentarios en “Esos ojos. (N° 514)”

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